domingo, 31 de diciembre de 2017

Chau 2017. Bienvenidas 365 oportunidades nuevas.

Hace más de dos años no tocaba este blog. Fue creado oportunamente con la idea de transmitir pensamientos y demases... 

En estos dos años que pasaron, pasó de todo, si, de todo, cosas buenas, no tan buenas, tristes y alegres. Y no es casualidad que hoy retome mi blog, hoy 31/12/17, coincidente con mi balance de fin de año. Me siento en un momento bisagra de mi vida, donde dejo atrás cosas que ya no quiero para mi vida, y donde me entrego a nuevas aventuras por vivir con los brazos abiertos.

Es mi alma la que llama a nuevas aventuras, aunque esto no fue gratis, fue y es a raíz de esfuerzo, de tiempo invertido en mi, de lágrimas - muchas lágrimas sanadoras -, en ejercitar mi mente con nuevos pensamientos, luchando con algunos demonios, sacando dolores y dejando a mi corazón sentir, sobre todo, permitiéndome ser yo misma.

Este camino de auto-descubrimiento que yo auto-defino, comenzó cuando me convertí en mamá, tuvo sus procesos, sus up and downs, pero pude ser más sabia, más astuta, ver más allá de los sucesos, repito, no fue fácil, me queda mucho para andar, pero hoy puedo decir que me siento muy feliz por mis logros como persona.

Durante estos dos años, pasó algo maravilloso en mi vida (y por eso el nuevo nombre de este blog), me formé como coach ontológico profesional. Qué es eso? Ser coach es ser un facilitador, un acompañante de la aventura que vos decidas emprender, ayudarte a ver más allá de velo, correrlo, convertirte en un nuevo observador para mediante un compromiso y la realización de acciones puedas concretar tus metas. Ser coach es ayudarte en la transformación de tu SER, y a ser protagonista de tu propia aventura. Y en este ida y vuelta, me ayude yo, claro que sola no lo hice, descubrí compañeros maravillosos de carrera, aquellos que vibran con el mismo tono de diapasón, aquellos que siempre tienen una escucha amorosa, una palabra de aliento y una mano dispuesta a ayudar. Y mis maestros, wow! que decir de ellos? Seres especiales, con dones puestos al servicio de los demás, con pasión, conocimiento, alegría, creatividad, diversidad y lenguajeo (el fluir del lenguaje + corporalidad + emoción), nos invitaron a conocernos en profundidad, a darnos cuenta que somos de luz y de sombra, que no hay bueno o malo, que no hay una verdad si no que hay millones de verdades según los observadores que somos o que elegimos ser, que las declaraciones pueden ser poderosas y transformar nuestras vidas, y sobre todo a darle un valor supremo al compromiso. No quiero olvidarme de mis coachees, las personas que acudieron a mi llamado y se ofrecieron voluntariamente a un espacio de exploración mediante conversaciones llenas de significado. Gracias a todos ellos.

Soy Coach, y descubrí mi pasión. ¿Saben cuántos años estuve vagando? Me sentía vacía, sin propósito, con talento si, pero sin estar enfocada. Hoy estoy agradecida por todo lo aprendido, por todo lo compartido, por sentirme bien conmigo misma, por nunca haber abandonado la lucha sin saber que destino me esperaba, por estar más abierta a posibilidades, a tomar conciencia que soy responsable de las cosas que me suceden y bajo ese parámetro, ser consciente de las acciones que hago y las decisiones que tomo. Aprendí lo importante de agradecer, cada día, todos los días, hasta por las cosas más banales como ser encontrar un lugar para estacionar en esta caótica ciudad. 

Los invito a dar ese paso, a salir de su zona de confort, a verse con otra mirada, con ojos más piadosos sobre ustedes mismos y con los que los rodean. Suelten, liberen vínculos que no van más, arriésguense por sus deseos postergados, a soñar en grande, acá no hay límites, el tiempo no existe tal como lo conocemos, agradezcan todo lo vivido, contemplen la belleza de las pequeñas cosas, y recuerden que el miedo nos puede congelar o predisponernos a la acción. Y si se equivocan, tranquilos, porque hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.


¡Bienvenido 2018!
Bendiciones para todos.

Foto: La Bioguía