lunes, 29 de enero de 2018

La vaquita y la libertad

Hay una serie catalana que me encanta. Merlí, cincuentón, provocador y muy inteligente, es profesor de filosofía en un bachillerato. En cada una de las clases habla de un filósofo diferente. Toma a toma, la serie nos muestra como las vidas de estos jóvenes conectan con el filósofo de turno. Sin intención de spoilear, resulta que en un capítulo Merlí le cuenta a su nutrida audiencia de alumnos el cuento de la vaquita. Dice así....

Un Maestro y su discípulo caminaban por un bosque, cuando a lo lejos ven un sitio de apariencia pobre, decidiendo hacer una visita al lugar. Llegando allí, el Maestro constató la pobreza del sitio; entre sus habitantes se encontraba una pareja y sus tres hijos que vivían en una casa de madera, estaban vestidos con ropas sucias y rasgadas, y no tenían calzado. Entonces el Sabio se aproximó al señor padre de familia y le preguntó: ¿cómo hacen Usted y su Familia para sobrevivir aquí? El señor calmadamente le respondió: Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días y con el poco dinero que ganamos con esta leche, sobrevivimos. 

Cuando el Sabio y el alumno se van marchando, el Sabio le ordena al alumno: “Mata a la vaca”. El alumno le cuestionó sobre el hecho de que la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia, pero como percibió un absoluto silencio por parte del Sabio, se fue a cumplir la orden. Así que empujó la vaquita por el precipicio y la vio morir. 

Unos años después el joven resolvió regresó a aquel lugar para pedirle perdón a la familia y ayudarlos. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al sitio comenzó a ver todo muy cambiado, bonito, con flores y árboles frutales, todo habitado, una casa hecha de ladrillos y la familia vestía ropas de buena calidad. Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaquita): ¿Cómo hizo para mejorar éste lugar y cambiar de estilo de vida? El señor, entusiasmado, le respondió: "Nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió; de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos; es de ésta manera como alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora". 

De pronto, el mensaje del cuento me dejó muy pensativa, tal como a los alumnos del Ángel Guimerá. Dice Merlí que en el fondo todos tenemos una vaquita que nos proporciona algo básico, algo como un refugio, algo que nos hace convivir con la rutina, que nos hace dependientes. ¿Es no tener la vaca lo que nos daría la libertad? 

¿De qué libertad estoy hablando? No simplemente de una libertad de elección, se trata de una libertad genuina, aquella que para que salga a la luz, seguramente debas enfrentarte con algunos demonios. Aquella libertad que para obtenerla tengas que romper con todas las estructuras conocidas y apostar por lo desconocido. Dejar que la vaca muera, es dejar morir una parte nuestra. Y para que esa parte muera tenemos que asumir riesgos para poder obtener LA libertad. Tu vaca puede ser una relación, un trabajo, una creencia limitante, un patrón repetitivo, un mal hábito. Tu vaca puede venir de cualquier lugar, llamarse de cualquier manera, vos crees que ella te da seguridad o comodidad (y seguramente puede que sea así por algún tiempo) pero a la larga no te deja descubrir otras cosas que también son parte de vos. 

El taoísmo parte de una premisa básica: “Si no puedes confiar en el Universo, no puedes confiar en ti mismo.” Creo que aprender a confiar en sí mismo es el punto de partida. ¿Qué es lo que me estoy perdiendo cuando elijo no arriesgarme? ¿Cuál es el costo que pago cuando no confío en mí? Si alguna de tus respuestas es "no sé", te felicito, estás por buen tao*, ante una oportunidad de aprendizaje. 

Y vos, ¿te animas a tirar a tu vaquita por el precipicio?

*La palabra china tao suele traducirse por ‘vía’ o ‘camino’.

2 comentarios:

  1. Excelente!!! Me quedo con confiar en el Universo, la Energía Universal, la Fuente DIvina o como quiera que le llamemos. Conectar con la fuente y dejarle que se encargue de lo que hasta ahora nos cuesta tan solo por ser humanos. El Universo siempre juega en nuestro equipo!!! FELICIDADES POR ESTE EMPRENDIMIENTO!! LEO FARIAS!!

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  2. Gracias Leo por tus palabras alentadoras. Esta escritura es parte de ponerle energía a ayudar a los demás, puede ser Coaching o apenas unas líneas como las de arriba.
    Te mando un abrazo grande!

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